Una planta que combina tradición, simbolismo y propiedades medicinales, protagonista de rituales ancestrales y decoraciones festivas.

El muérdago, esa planta perenne de hojas verdes y bayas traslúcidas, es mucho más que un adorno navideño. Es un símbolo cargado de magia, historia y tradición, que ha trascendido culturas y épocas. Desde los druidas celtas, que lo consideraban sagrado y lo usaban en rituales de fertilidad y protección, hasta la actualidad, donde la ciencia ha descubierto sus propiedades farmacológicas, el muérdago ha mantenido su aura de misterio y fascinación.

Tradiciones y simbolismo
El muérdago está profundamente arraigado en las tradiciones navideñas. Se cuelga detrás de la puerta de casa el 13 de diciembre y permanece allí hasta el mismo día del año siguiente, cuando se quema para purgar lo malo del año anterior y se reemplaza por uno fresco. Pero quizás su ritual más conocido es el del beso: se cree que si una pareja pasa bajo el muérdago, debe besarse para atraer la buena suerte. Esta tradición, originada en Inglaterra en el siglo XVIII, es un gesto de unión y prosperidad que perdura hasta hoy.
Además, el muérdago está asociado con la diosa Freya de la mitología nórdica, símbolo de amor y protección. Los druidas lo consideraban mágico por su capacidad de mantenerse verde todo el año, viéndolo como un puente entre el plano físico y el espiritual.

Usos decorativos y medicinales
En Navidad, el muérdago se utiliza solo o como parte de arreglos y coronas, atado con lazos y colgado del techo. Pero su importancia va más allá de lo decorativo. En Europa, se fabrican extractos de muérdago como medicamentos inyectables para tratar afecciones como el cáncer, la epilepsia, el asma y la hipertensión. Sus propiedades químicas varían según el árbol huésped, lo que ha generado interés en la comunidad científica.
Sin embargo, no todo es positivo: las bayas del muérdago son tóxicas si se ingieren, un recordatorio de que su magia también tiene un lado peligroso.
Características y hábitat
El muérdago (Viscum album) es una planta semiparásita que crece en las ramas de árboles como manzanos, álamos y pinos. Sus hojas son lanceoladas y correosas, sus flores diminutas y amarillentas, y sus frutos, bayas pequeñas que pasan de verdes a traslúcidas. Se multiplica gracias a los pájaros, que al defecar las semillas las fijan a las cortezas de los árboles.
Un legado que perdura
El muérdago es una planta que ha acompañado a la humanidad durante siglos, ya sea como símbolo de amor y buena suerte, como herramienta medicinal o como elemento decorativo. Su presencia en las fiestas navideñas nos recuerda que, detrás de cada tradición, hay una historia llena de magia y significado.