El Crespón: el árbol oriental que ilumina Buenos Aires en enero

En pleno verano porteño, cuando el calor aprieta y las calles parecen derretirse, un árbol de origen oriental se convierte en el protagonista indiscutido del paisaje urbano. El Crespón (Lagerstroemia indica), también conocido como Árbol de Júpiter, despliega su impactante floración, iluminando veredas y jardines con tonos que van del fucsia al blanco, pasando por lilas y rosados. Un espectáculo visual que parece sacado de un cuento oriental y que, cada enero, transforma la Ciudad de Buenos Aires en un escenario de ensueño.

Originario de China, Japón y la península de Indochina, el Crespón llegó a la Argentina a principios del siglo XX, probablemente de la mano del célebre paisajista Carlos Thays, quien lo introdujo en el Jardín Botánico. Desde entonces, este árbol ha conquistado silenciosamente los barrios porteños, expandiéndose por zonas como Caballito, Parque Chacabuco, Parque Chas y Villa Devoto. Aunque su llegada al país sigue siendo un misterio, su presencia se ha vuelto cada vez más común, con más de 10.500 ejemplares en la Ciudad.

Características y cultivo

El Crespón es un árbol pequeño, de copa redondeada y tronco liso, con tonalidades que van del marrón al rosado. Sus hojas, de un verde oscuro, adquieren tonos otoñales antes de caer en invierno, lo que lo convierte en un árbol decorativo durante todo el año. Sin embargo, es en verano cuando alcanza su máximo esplendor, con una floración abundante que parece hecha de papel crepé. Sus flores, agrupadas en racimos de hasta 20 cm de longitud, son un verdadero regalo para la vista.

Para su cultivo, el Crespón prefiere el pleno sol y suelos bien drenados, aunque también puede crecer en media sombra. Es un árbol rústico, poco exigente en cuanto al tipo de suelo, pero requiere riegos regulares, especialmente durante sus primeros años. Aunque es resistente, puede ser susceptible a plagas como pulgones y hongos, por lo que necesita cuidados específicos para mantenerse saludable.

Un árbol que inspira

El Crespón no solo es admirado por su belleza, sino también por su capacidad de transformar el paisaje urbano. Sus flores, comparadas con “joyas de la naturaleza”, iluminan las veredas porteñas cada enero, regalando un toque de magia y color. En los últimos años, este árbol ha ganado popularidad no solo en las calles, sino también en los hogares. “Si tienen la posibilidad de plantar un Crespón en sus casas, no lo duden. Realmente todo lo hace más bello”, aseguran los expertos.

Un misterio que florece

A pesar de su creciente presencia, el Crespón sigue siendo un árbol rodeado de misterio. Nadie sabe con certeza cómo llegó a la Argentina, pero su impacto es innegable. Con más de una década de historia en el país, este árbol oriental se ha convertido en un símbolo de belleza y resistencia, iluminando las calles porteñas con su floración única. En un mundo donde el cemento avanza, el Crespón nos recuerda la importancia de preservar y celebrar la naturaleza. Y quizás, en un futuro no muy lejano, más veredas y jardines se llenen de estos árboles que, con sus flores de papel crepé, nos regalan un poco de magia cada enero.